Mi historia

Mi primera agenda me la regalaron con dos años.

Lo demás tardó bastante más en encajar.

5 min de lectura 6 capítulos

Soy Lucía Jiménez, consultora de procedimientos. Esta es la versión larga: de dónde vengo, qué me pasó por el camino y por qué acabé convencida de que ordenar una empresa por dentro es, sobre todo, una forma de cuidar a las personas que trabajan en ella.

Lucía Jiménez, consultora de procedimientos
01

De dónde vengo

Nací en Sevilla, en una familia de siete hermanas. Si alguien quiere aprender a coordinar personas, adaptarse sobre la marcha y mantener el orden en un entorno complejo, no hace falta un máster: basta con eso.

Con apenas dos años me regalaron mi primera agenda. Desde entonces, organizar, planificar y estructurar han sido mi forma natural de entender el trabajo y la vida. No es una técnica que aprendiera después: es como funciono desde siempre.

02

La empresa, desde abajo

Estudié Derecho y me especialicé con un máster en Recursos Humanos. Después entré en grandes multinacionales por donde se entra de verdad: los puestos administrativos más básicos.

De ahí fui subiendo hasta dirección, pasando por responsabilidades y departamentos muy distintos. Ese recorrido me dio algo que no se aprende desde fuera ni se lee en un organigrama: ver cómo se conectan realmente todas las piezas de una empresa, y dónde se atascan.

03

El año que lo cambió todo

Con 28 años superé un tumor cerebral.

Me lo diagnosticaron en Londres, donde vivía entonces. Aquella experiencia me cambió la forma de entender el trabajo: viví en primera persona lo que significa atravesar una situación complicada, estar de baja y tener que volver a incorporarse al mercado laboral.

Y descubrí que detrás de un buen procedimiento hay mucho más que organización: hay personas que necesitan incorporarse rápido, departamentos que deben entenderse entre sí y empresas que no pueden depender únicamente de la memoria de quienes trabajan en ellas.

Un buen proceso de incorporación, una documentación clara o una organización eficiente no son solo cuestiones administrativas. Influyen directamente en la tranquilidad, la adaptación y la calidad de vida de las personas que forman parte de una empresa.

Esa convicción es hoy el eje de todo mi trabajo.

04

Zaragoza y la otra cara: lo público

Hace tres años decidí trasladarme a Zaragoza. Lo que encontré fue una ciudad abierta, dinámica y llena de oportunidades para desarrollar mi carrera. Sigo pensando que fue una de mis mejores decisiones.

Allí preparé y superé una oposición, y trabajé como funcionaria, jefa de negociado del Departamento de Ciencias de la Antigüedad de la Universidad de Zaragoza. Después de años en la empresa privada, conocer la administración pública desde dentro me enseñó las diferencias, las fortalezas y las oportunidades de mejora de los dos modelos.

De ahí sale un perfil poco habitual: conocimiento jurídico, experiencia en recursos humanos y una visión global del funcionamiento interno de las organizaciones, públicas y privadas.

05

Lo que hago hoy, y por qué

Acompaño a organizaciones que quieren ordenar su funcionamiento antes de crecer, automatizarse con tecnología o afrontar un reto grande como una adquisición. Mi trabajo consiste en descubrir dónde se pierde el tiempo, el conocimiento y la eficiencia dentro de una empresa, y convertirlo en procedimientos claros, comprensibles y preparados para crecer.

1

Analizo

Un análisis detallado de los procedimientos que ya existen, tal y como se hacen de verdad.

2

Racionalizo

Elimino errores, reduzco tiempos, mejoro la coordinación entre departamentos y dejo claro quién hace qué.

3

Documento

Manuales y procedimientos que facilitan el onboarding, la formación interna y la transmisión del know-how.

4

Me quedo

Formo al equipo dentro de la empresa, puesto por puesto, hasta que el procedimiento se usa solo.

Ese último paso es lo más importante y lo menos habitual. No quiero que todo el trabajo acabe en un cajón, así que me quedo dentro de la empresa acompañando la implantación hasta que los procedimientos forman parte del día a día.

El resultado es que la empresa depende menos de las personas concretas que ocupan cada puesto y más de sistemas sólidos, comprensibles y replicables. Y queda preparada para lo que venga después: una digitalización, una automatización o una adquisición.

06

En qué creo

Muchas empresas creen que tienen un problema de personas cuando, en realidad, tienen un problema de procesos.

Creo que una empresa sólida no es la que trabaja más, sino la que consigue que cualquier persona sepa qué hacer, cómo hacerlo y por qué hacerlo. Y creo que se pueden construir organizaciones más eficientes sin perder de vista a las personas que las hacen posibles; de hecho, no conozco otra manera de conseguirlo.

Si una organización funciona mejor por dentro, también crece mejor por fuera.

Mi objetivo es convertir el know-how de tu equipo en un activo real de la empresa: que tus procesos dejen de ser una debilidad y se conviertan en una fortaleza.

¿Hablamos de tu empresa?

Cuéntame qué se atasca hoy en tu operativa. La primera conversación no cuesta nada y casi siempre sale de ella algo aprovechable.